

¿Por qué el color falla más fácil en película delgada que en piezas gruesas?
En una película de pocas micras el color se juega en un espesor mínimo: el pigmento tiene menos camino para cubrir, cualquier defecto de dispersión queda a la vista y el proceso de extrusión castiga más al concentrado. La pieza gruesa esconde lo que la película exhibe.
La bolsa salió de la extrusora con el mismo masterbatch que la caja de pared gruesa que llevas años produciendo sin problema. En la caja el color es uniforme; en la película aparecen rayas, puntos oscuros y un tono que cambia de un rollo al siguiente. El cliente devolvió el pedido completo de película impresa porque el fondo no coincidía con su referencia, y el mismo lote de concentrado sigue funcionando perfecto en inyección. Nadie en la planta entiende cómo el mismo producto puede estar bien y mal al mismo tiempo.
En una película de pocas micras el color se juega en un espesor mínimo: el pigmento tiene menos camino para cubrir, cualquier defecto de dispersión queda a la vista y el proceso de extrusión castiga más al concentrado. La pieza gruesa esconde lo que la película exhibe.
El espesor decide cuánto color ve el ojo
El color de una pieza plástica es la suma del pigmento que la luz encuentra en su camino a través del material. En una pared de dos o tres milímetros, ese camino es largo y el pigmento tiene espacio para absorber, reflejar y cubrir. En una película de treinta o cuarenta micras, el camino es cien veces más corto. La misma concentración de pigmento produce un color mucho más débil, más traslúcido y más sensible a cualquier variación.
Menos micras, menos pigmento en el camino de la luz
Por eso una dosificación que da un azul intenso en inyección da un azul pálido en película, y por eso subir la dosificación al doble no siempre duplica la intensidad: llega un punto en que el pigmento adicional ya no cabe bien disperso en tan poco espesor y empieza a generar defectos. El color en película se diseña desde el espesor, con pigmentos de mayor poder de tinción y con una relación entre concentración y micras que el laboratorio calcula, no que producción adivina.
Por qué la opacidad se cae primero
La opacidad es lo primero que se pierde. Una película que en la caja gruesa sería completamente opaca deja pasar luz, y el producto que envuelve se transparenta. Para recuperarla hacen falta pigmentos opacificantes, típicamente dióxido de titanio o negro de humo en la carga correcta, y esos pigmentos tienen sus propias exigencias de dispersión. Un blanco de película es uno de los desarrollos más exigentes que existen precisamente por esta razón.
La dispersión: el defecto que la pared gruesa esconde
Un masterbatch nunca está perfectamente disperso; siempre hay algún aglomerado de pigmento que no se abrió del todo. En una pieza gruesa ese aglomerado queda enterrado en la masa y no se ve. En una película, un aglomerado del tamaño del propio espesor atraviesa la pared completa, se ve como un punto, y si es duro, rasga la película o marca la impresión.
Puntos, rayas y ojos de pescado
Los puntos son aglomerados de pigmento o contaminantes. Las rayas son pigmento que no se distribuyó a lo ancho del dado y viaja en una línea a lo largo del rollo. Los ojos de pescado son geles o zonas de resina sin fundir que arrastran color a su alrededor. Los tres existen también en inyección, invisibles dentro de la pared; en película son motivo de rechazo, y en película para impresión, además, arruinan el registro de la tinta.
Portadora, índice de fluidez y compatibilidad con la resina de película
La resina portadora del masterbatch tiene que fundir y mezclarse con la resina de película en las condiciones de la extrusora. Un concentrado formulado sobre una portadora de alta fluidez para inyección se comporta distinto en una resina de película de baja fluidez: se abre antes o después, se distribuye peor y deja zonas de distinta intensidad. Por eso un masterbatch para película se formula con la portadora y la fluidez de ese proceso, y por eso el «mismo» concentrado puede funcionar en una máquina y fallar en otra.
El proceso de extrusión de película castiga más al concentrado
La extrusión de película somete al material a condiciones distintas a las de la inyección: temperaturas propias de cada resina, cizalla continua en el tornillo, paso por mallas de filtrado y tiempos de residencia que varían con la velocidad de línea. Cada una de esas variables actúa sobre el pigmento y sobre la portadora.
Temperatura, cizalla y tiempo de residencia
Un pigmento orgánico con límite térmico ajustado puede virar de tono en un perfil de extrusión que la inyección nunca alcanza, o degradarse con un tiempo de residencia largo cuando la línea baja de velocidad. La cizalla ayuda a dispersar, pero una cizalla insuficiente en un tornillo poco adecuado deja aglomerados, y una excesiva degrada la resina. El mismo concentrado, en dos extrusoras distintas, da dos resultados, y ninguno de los dos es culpa del concentrado.
Orientación y estiramiento cambian el tono
La película se estira al salir del dado, y en el soplado se estira en dos direcciones. Ese estiramiento adelgaza la pared y orienta las cadenas del polímero, lo que cambia cómo la luz atraviesa el material y cómo se percibe el color. Un tono aprobado en una placa de laboratorio sin orientar puede leerse distinto en el rollo, y la diferencia crece con la relación de soplado. La aprobación de color para película se hace sobre película, no sobre placa.
Lo que necesita un masterbatch para película
Un concentrado diseñado para película se distingue de uno de uso general en cuatro decisiones de formulación que el laboratorio toma desde el inicio.
Pigmentos de mayor poder tintóreo y dispersión más fina
Se eligen pigmentos que dan más color por gramo, para lograr el tono sin saturar el espesor, y se dispersan hasta un tamaño de partícula muy por debajo del espesor de la película, con filtrado en la fabricación del propio masterbatch. Un concentrado que pasa una prueba de filtro exigente en el laboratorio es el que no va a dejar puntos en el rollo.
Portadora y aditivos de proceso
La portadora se elige con el mismo polímero y una fluidez cercana a la de la resina de película, para que ambas fundan y se mezclen en la misma ventana de la extrusora. Además, un concentrado para película suele llevar aditivos de proceso que ayudan a dispersar y evitan que el pigmento se agrupe con la cizalla o se deposite en el dado. Esos aditivos no cambian el color, pero deciden si el rollo número cien sale igual que el primero o si la línea acumula depósitos que terminan en rayas. Cuando la película lleva además deslizante o antibloqueo, el laboratorio verifica que el concentrado de color no compita con ellos en la superficie.
Dosificación por espesor, no por peso de la pieza
La dosificación se calcula para el espesor objetivo, y cambia si el cliente pide una película más delgada aunque sea el mismo color. Una receta fija «al dos por ciento» que funciona a cuarenta micras da un tono distinto a veinticinco. En Pigmentos Químicos entregamos la dosificación recomendada por rango de espesor, con la placa de aprobación hecha en película en tu propia línea, para que el rollo coincida con lo que el cliente aprobó.
Cómo aprobar un color para película sin sorpresas
La aprobación sigue cuatro pasos. Se define el espesor real de producción y la resina exacta, incluida la proporción de reciclado si la hay. Se formula el concentrado para ese proceso, con portadora compatible y pigmentos de poder tintóreo adecuado. Se corre una prueba en tu extrusora, con tu perfil de temperaturas y tu relación de soplado, y se mide el rollo contra el estándar del cliente. Y se registra la dosificación y las condiciones con las que se aprobó, porque cualquier cambio de espesor, de resina o de velocidad de línea vuelve a mover el color.
Si el mismo concentrado te funciona en inyección y te falla en película, el problema está en que la película necesita un desarrollo propio. En Pigmentos Químicos formulamos masterbatch para película con la portadora, la finura y la dosificación de tu proceso, y lo aprobamos en tu propia extrusora. Cuéntanos tu película y tu espesor en https://pigmentosquimicos.com
Preguntas frecuentes
¿Puedo usar el mismo masterbatch para inyección y para película?
A veces, en colores oscuros y con espesores generosos. En la mayoría de los casos la película exige un concentrado formulado para ella, con otra portadora, otra finura de dispersión y otra dosificación. Usar el de inyección suele funcionar hasta el primer rollo con puntos.
¿Por qué el color del rollo cambia con la velocidad de la línea?
Porque la velocidad cambia el tiempo de residencia, el estiramiento y el espesor final. Un pigmento sensible a la temperatura se degrada más con residencia larga, y un espesor ligeramente menor deja pasar más luz. Fijar la velocidad en la aprobación y registrarla evita esa variación.
¿Qué prueba pido antes de aprobar un concentrado para película?
Una prueba de filtro del propio masterbatch, que mide cuántos aglomerados deja, y una prueba de producción en tu línea con medición del rollo contra el estándar. Las dos juntas anticipan los puntos y el tono antes de comprometer un pedido.




